Sigo celebrando la Navidad, y os traigo la receta de uno de los dulces navideños más típicos de España para que triunféis en estas fechas: mantecados en kamado.

El kamado hay que pensarlo no solo como una herramienta para cocinar magníficos asados, sino como un buen horno. Ya habéis podido comprobar en otras recetas, como la receta de la tarta Tatín, que el kamado da unos resultados excelentes cuando se trata de postres, ¡y estos mantecados no van a ser una excepción!

Los mantecados tienen aproximadamente unos 200 años, y proceden de una época en la que era necesario recibir un aporte calórico extra. Su nombre proviene de uno de sus ingredientes principales: la manteca de cerdo. Esta manteca se usaba como grasa para juntarla con la harina y el azúcar. En esta receta, para darle un extra de sabor a los mantecados en kamado, he añadido ralladura de limón, aunque se puede versionar de muchas maneras diferentes: utilizando chocolate, canela, etc. Escojáis la versión que escojáis, os aseguro que va a quedar un dulce de Navidad delicioso gracias a ese toque de sabor que otorga el cocinar en kamado.


¿Qué ingredientes hacen falta preparar mantecados en kamado?

  • 300 g de harina de trigo.
  • 150 g de manteca de cerdo
  • 150 g de azúcar.
  • Limón.
  • Azúcar glas.

Cómo preparar mantecados en kamado paso a paso.


Un paso que no es imprescindible para esta receta, pero que sí que va a marcar mucho la diferencia en el resultado final, es tostar la harina. Al tostar la harina, se elimina ese sabor crudo que tiene, y además alarga su durabilidad, ¡aunque ya os aviso que están tan buenos que os van a durar muy poco en la mesa!

He colocado la harina en una cazuela de barro. Siempre recomiendo utilizar piezas de barro de buena calidad, ya que mejorarán el resultado final de los cocinados. La que utilizo en el vídeo es de Alfarería Marisol.


Hay que encender el kamado, utilizando un carbón de calidad como el que ofrece Fuegomarket y que es el que utilizo en el vídeo, y estabilizarlo entre 150 y 160 grados.
Hay que tostar la harina y hacer que pierda su grado de humedad. Se extiende la harina y se introduce en el kamado. Permanecerá en su interior durante media hora. Eso sí, cuando hayan pasado los primeros 15 minutos, hay que abrir el kamado y remover un poco la harina.


Mientras la harina se deshidrataba en el kamado, he ido haciendo otros pasos, como rallar la piel del limón. Cómo la piel de limón es un elemento húmedo, se ralla sobre la manteca de cerdo. Si fuera un ingrediente seco, como la canela, se añade directamente sobre la harina tostada.


Cuando han pasado los primeros 15 minutos, he abierto el kamado para comprobar como se iba haciendo la harina, y no había cogido color. Simplemente hay que removerla para que se deshagan los grumos. Se cierra el kamado, y se tuesta durante otros 15 minutos.


Pasada la media hora, la harina estaba lista. Notaréis en el tacto como está seca y más suelta.


Para continuar preparando este postre de Navidad en kamado es imprescindible que la harina esté fría. Un truco para que la harina se enfríe antes es traspasarla del barro, que conserva el calor, a un recipiente de otro tipo de material.


Una vez que la harina está fría, no tiene el olor crudo que puede tener cualquier harina. Como veis, cocinar esta receta en kamado marca la diferencia. La manteca debe quedar con la textura de una pomada: ni licuada ni muy dura, para que se integre perfectamente en la masa. Hay que mezclar la manteca de cerdo con el azúcar y la ralladura de limón. Una vez la mezcla se ha integrado correctamente, se añade la harina. La mezcla debe quedar totalmente integrada, poniendo especial atención a que toda la harina quede abrazada a su ración de manteca.


La masa para los mantecados en kamado estará lista cuando sea ligeramente pegajosa pero no se pegue a los dedos. Veréis que la masa absorbe toda la harina del bol, y no deja rastro de ella en él. 


La bola de masa de este postre navideño para kamado debe enfriarse en la nevera, envuelta con papel film al menos durante una hora, para que coja textura. Otra opción es dejar la masa enfriando una noche entera y terminar esta receta para kamado por la mañana. Así, el aroma se multiplicará.


Para hornear los mantecados, el kamado debe estar a una temperatura de 180 grados.


Tras colocar la masa de los mantecados de Navidad en kamado sobre papel para hornear, hay que aplanar la bola de masa con un rodillo y cortarla en forma redonda. Os aconsejo utilizar unos cortapastas, aunque si veis el vídeo, veréis como me las he apañado.

He colocado los mantecados con el papel para hornear sobre un plato de barro. Recomiendo que antes de introducir este plato en el kamado, retiréis el trozo de papel que sobresale del plato, porque en el kamado hay fuego, y aunque no es extremadamente peligroso si el papel se prende dará unos sabores que no interesan para nada.


Tras 20 minutos de horneado, los mantecados están listos. Tened en cuenta que tienen que quedar blancos, porque en el kamado el calor viene más de abajo que de arriba, pero no deben hacerse más de la cuenta porque si no se chamuscarán.


Hay que dejar que los mantecados se enfríen durante una hora, y después, tras echar el azúcar glas que deseéis, ya están listos para endulzaros las navidades.

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